sábado, 28 de septiembre de 2013

Épic song




Nadie se acuerda de los nombres de las flores pisoteadas
Los pájaros caídos esperan el próximo viento para volverlo a intentar

Las raciones no nos salvará
Solo la voluntad de lucha puede cambiar nuestro mundo

Usa tu fuerza para derrotar
a los que se ríen de la voluntad
Nuestra complacencia como el ganado refuerza esta falsa realidad
Somos tan libres como lobos hambrientos

El camino de la humillación te hace encerrar tu poder
Ya sea que tu cuerpo este en prisión o no, podrás matar a tu presa
a medida que tu cuerpo se quema con un impulso desbordante

Recoge tu arco y dispara rápidamente una flecha ardiente

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Sentimiento de culpa

Me baje del taxi con mucha prisa. Me encontraba de frente entre la veinte y la cuarenta. Una gota de lluvia me corrió por la cara, mi último placer. Empecé a andar sin más miramientos que pensamientos en mi cabeza, tan solo quería un destino, un lugar donde renacer.  Miré a cielo, era un día especial,  el día que una persona no puede esperar, con ansias, salvo que no tenga la manera de sobrevivir a la causa en la que se pueden someter sin darse cuenta. Nadie lo sabía excepto yo,  ¿a quien se lo podría contar?, ¿la televisión?, ¿ la radio?, pamplinas, nada más que mentiras, es lo que me dirían… Solo puedo hacer algo y es intentar no culparme de lo que va a ocurrir. He tenido en mis manos el destino de la gente que me pueda rodear.

Subiendo las escaleras tenía la sensación de que actuaba mal, algo debía hacer, ¿Pero el que? Y si nada de esto es verdad… puede que me hayan mentido, pero las visiones uno no puede discutirlas, “ver es creer”.

Abrí la puerta del último piso, hacía fresco, la lluvia volvía a recorrer mi cara… me hace sentir vivo. Pero soy un cobarde lo admito… no hice más que rendirme, el fin está cerca y no hay nada para remediarlo. Mi consciencia me mata por dentro… pero está hecho, ya nada me puede dar igual.

Me puse en los peldaños, al borde del abismo, mirando al cielo a que terminará todo esto en un momento. Mirando mi reloj… las dos y seis de la madrugada exactas…y yo en el lugar indicado, y de repente el cielo empezó a desmoronarse… grandes meteoritos ardían y impactarían en la Tierra en breve. Mis pies saltaron del borde y me lance al precipicio…

“Doscientos seis pisos… la mejor distancia… para alguien que no ha conseguido salvar a nadie. Ha llegado el fin… pero al menos no me llevará a mí. Yo seré la última víctima de este mundo inocente” Cerró los ojos, notaba la fuerza del viento y la gente que empezaba a chillar, las explosiones, los gritos… y en un instante…

-La Nada.